Caso SQM: Justicia absuelve a Longueira y Enríquez-Ominami, marcando un nuevo episodio de impunidad en el financiamiento político en Chile
22 de octubre de 2025

Caso SQM: Justicia absuelve a Longueira y Enríquez-Ominami, marcando un nuevo episodio de impunidad en el financiamiento político en Chile

El Tercer Tribunal Oral en lo Penal de Santiago absolvió a todos los acusados en el Caso SQM, tras más de una década de investigación. El fallo criticó el trabajo de la Fiscalía y reaviva el debate sobre la impunidad en la relación entre política y dinero en Chile.



Luego de más de diez años de investigación judicial y 558 audiencias, el Tercer Tribunal Oral en lo Penal de Santiago dictó su veredicto sobre el Caso SQM, resolviendo absolver a todos los involucrados en la causa que indagaba el financiamiento irregular de la política chilena.

La investigación fue liderada por la Fiscalía de Valparaíso, con querellas del Consejo de Defensa del Estado (CDE) y del Servicio de Impuestos Internos (SII), pero el tribunal consideró que no se acreditaron los delitos de cohecho ni las infracciones tributarias imputadas.

Entre los absueltos se encuentran Patricio Contesse (exgerente general de SQM), Pablo Longueira (exsenador de la UDI), Marco Enríquez-Ominami (candidato presidencial), Carmen Valdivieso, Marisol Cavieres, Cristián Warner, Roberto León y Marcelo Rozas.

La jueza María Teresa Barrientos, quien leyó el fallo, cuestionó el actuar del Ministerio Público, señalando que la investigación se extendió de manera “excesiva” y que se vulneraron garantías procesales de los acusados. Los fundamentos completos del veredicto se conocerán el 5 de agosto de 2025.

La Fiscalía de Valparaíso había solicitado penas de hasta 7 años de presidio y millonarias multas, pero ninguna prosperó. El resultado representa un duro revés para el Ministerio Público, que no logró sostener los cargos tras una década de investigación.

El cierre del Caso SQM marca un nuevo episodio de impunidad en el financiamiento político en Chile, dejando instalada la sensación de que los grandes casos de corrupción terminan siempre del mismo modo: sin culpables y con la confianza pública un poco más desgastada.


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